Implicaciones más comunes para el negocio

¿Cuáles son las implicaciones más comunes para el negocio de estos problemas?

  • Las herramientas no calibradas producen mediciones en las que no se puede confiar, y que no se pueden certificar conforme a las especificaciones y pueden infringir los acuerdos de nivel de servicio (SLA) o las normas ISO/TL9000 que se hayan establecido con sus clientes y sus proveedores de equipos de red.
  • La certificación de calidad del servicio (QoS) podría presentar imprecisiones y dar lugar a que se tengan que repetir las pruebas. A menudo, los contratistas no reciben su remuneración o corren el riesgo de eliminarse de entre los proveedores de servicios aprobados debido a resultados incorrectos.
  • La garantía completa de fabricación  (de 20 a 30 años) de los proveedores de cable (por ejemplo, Corning, CommScope, Belden, etc.) solo se concederá si la instalación se certifica con un instrumento calibrado. Por lo tanto, se recomienda al propietario de la red que cumpla los procedimientos de certificación de instalación correcta para conservar y aplicar la garantía en elementos de alto costo de la red de fibra óptica y el cableado, etc.

Entre las consecuencias más comunes para el negocio, se incluyen las siguientes:

  • Pérdida de ingresos, quejas de clientes e incremento de los costos: 
  • La mayoría de los operadores de red realizan un seguimiento y auditorías de trabajos que ya han llevado a cabo subcontratistas y, a menudo, se generan conflictos en la facturación.  A los contratistas con altos índices de resultados imprecisos en las pruebas, se les contrata menos o no se los contrata en absoluto cuando no cumplen los SLA o las métricas de calidad.   
  • En el caso de los operadores de red, los problemas reiterados de calidad del servicio con los clientes suelen traducirse en costos añadidos, clientes insatisfechos y pérdidas de oportunidades de negocio.  

Ejemplo:

Analicemos los valores de OTN/SONET/SDH/E1/T1 y diversas mediciones de FTTX, DOCIS y xDSL.  Es esencial alcanzar la alta velocidad (1G, 10G, 40G y 100G) para poner a prueba el rendimiento del servicio y la tasa de errores del servicio.  Si el probador no calibrado no puede alcanzar la alta velocidad durante las pruebas, se podría dar el caso de que un cliente reciba un rendimiento deficiente que, en poco tiempo, derivará en quejas, o bien, en que el técnico acabe intentando destapar problemas de red que realmente no existen.